Rubén Trallero
Rubén Trallero
No es normal vivir con dolor.
Seguramente ya has intentado hacer algo para sentirte mejor.
Da igual si hablamos de un dolor de espalda, un dolor lumbar, un dolor de cuello o esa molestia que aparece una y otra vez y parece no terminar nunca.
Has probado tratamientos que te han aliviado durante un tiempo. Incluso has llegado a pensar que, por fin, lo habías conseguido.
Pero el dolor vuelve.
Y cuando eso ocurre una y otra vez, es normal preguntarse qué está pasando.
En mi experiencia, muchas personas llevan años intentando aliviar el síntoma, cuando la verdadera pregunta debería ser otra:
¿qué está provocando que ese dolor siga apareciendo?
Porque cuando solo miramos el lugar donde duele, es fácil pasar por alto aquello que realmente está sosteniendo el problema.
Ese es el enfoque con el que trabajo cada día.
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Si llevas tiempo con ese dolor, es posible que hayas llegado a una conclusión: algo hace que siempre vuelva.
Y cuando eso ocurre, quizá ya no se trate solo de aliviarlo una vez más. Quizá haya llegado el momento de entender por qué sigue ahí.
Esa es la diferencia de mi forma de trabajar.
No me conformo con preguntarme dónde duele. Me interesa descubrir qué está sosteniendo ese dolor y por qué tu cuerpo sigue necesitando expresarlo.
A veces la respuesta está en algo físico. Otras veces no. Lo importante no es encajar tu caso en una teoría, sino encontrar aquello que, en tu caso, puede estar impidiendo que el cuerpo termine de resolver el problema.
Porque cuando encuentras el origen, muchas veces todo empieza a cobrar sentido.
Imagina que una mañana sales de casa, arrancas el coche y se enciende una luz roja en el salpicadero. No sabes qué significa, pero el coche arranca, acelera y parece funcionar con normalidad.
Así que piensas: "Ya lo miraré otro día". Y ese día se convierte en una semana. Luego en un mes.
Al final acabas haciendo algo que hacemos todos
Incluso yo, para que voy a mentir...
dejar de prestarle atención. La luz sigue ahí, pero te acostumbras a verla. Incluso llega un momento en que parece formar parte del coche.
Hasta que un día deja de arrancar.
caput, alamerde, se jodio.
Cuando lo llevas al taller, el mecánico no empieza por apagar la luz del salpicadero. Ni le pone una pegatina encima para que no la veas.
A no ser que sea un chapucero, que haberlos, haylos.
Lo primero que hace es abrir el capó y buscar qué ha provocado que esa luz se encendiera. Porque sabe que el problema nunca fue la luz. La luz solo estaba haciendo su trabajo: avisarte.
Con el cuerpo ocurre algo muy parecido.
El dolor es la señal que más molesta, y es lógico querer que desaparezca cuanto antes. Pero si solo conseguimos apagar la señal y no entendemos qué la está provocando, existe la posibilidad de que, antes o después, vuelva a aparecer.
No te centres en el punto que te duele.
Que siii, que yo entiendo que eso te duele ahí, que te provoca malestar, picazón, tensión, pinchazos y un sinfin de sensaciones.
Pero ahi no es.
Busca el origen del problema, la raíz de todo.
Llevas tiempo conviviendo con ese dolor.
Quizá merezca la pena eliminarlo.
Consulta: 40 €
Mire yo llevaba muchisimos años, desde que tengo memoria con un dolor horrible en las cervicales y los hombros. Era una rigides que casi ni podia mover el cuello para los lados, horrible de verdad. Me puse en contacto con Ruben y en un ratito, yo creo que no pasaron ni 20 minutos de sesion, el dolor empezó a bajar. Wow hacia demasiado tiempo que no me sentia asi de aliviada. Al dia siguiente me asusté un poco porque me subio otra vez el dolor, pero es que al otro dia amanecí super bien!! Ya no tenia nada de rigides, era solo una molestia muy pequeña y recupere toda la flexibilidad que no tenia. Obvio estoy esperando la segunda sesion porque no me va a quitar un dolor de 19 años en 20 minutos jajaja pero de verdad que super recomendado, te cambia la vida.
Y. M
Lo que le pasó el segundo día es lo más normal del mundo.
Te explico por qué.
Imagínate un río limpio donde el agua fluye tranquila.
Ahora imagina que cae un tronco enorme en medio y bloquea el paso. El agua se estanca, se pudre y empieza a acumular porquería detrás de ese tronco durante años.
Eso es un bloqueo en tu cuerpo. Un dolor que lleva ahí una eternidad.
Cuando hacemos la sesión y quitamos ese "tronco"
¿qué crees que pasa?
El agua estancada sale de golpe. Con todas las impurezas, el barro y la tensión acumulada que llevaba retenida vete a saber cuánto tiempo.
Por eso el cuerpo reacciona.
Es completamente normal que en los dos o tres días posteriores a la sesión sientas fluctuaciones. A veces el dolor sube un poco, notas agujetas raras, cansancio o sensaciones extrañas.
No es que estés peor. Es tu cuerpo limpiando el río. Lo verdaderamente importante aquí son los cambios.
"Buenas Rubén, oye que te escribo porque estoy flipando con lo de la espalda. Llevaba meses con el runrún ahí detrás que no era muy fuerte un 4 o así pero qué pesado de verdad. Y ya con mi edad me daba miedo que esto fuera a más y me quedara enganchado. Gracias. L.P
"Holaaa super contenta por mi abuela de verdad. Ayer después de hablar contigo estuvo genial. Me dijo mi abuela que en mitad de la sesión sintió literal como un 'ploop' en la espalda, como un chasquido o algo así, y luego un despeje muy grande está encantada contigo jajajauchas gracias de verdad por tratarla con tanto cariño ❤️"
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